viernes, 22 de julio de 2022

Corrupción y y declive democrático en Israel

 *Publicado originalmente en elmalconomista.com en Abril de 2019

El martes 9 de Abril se celebran las elecciones parlamentarias en Israel. El Gobierno de Benjamín Netanyahu, quien busca reelegirse, afronta serias acusaciones de corrupción, pero a su base de votantes de extrema derecha parece importarle poco. ¿Por qué?

 

En una ocasión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que podría parase en la quinta avenida de Nueva York y dispararle a alguien en medio de la multitud, y aun así, no perdería un sólo voto de su base, haciendo referencia a la lealtad perruna de sus seguidores, no importa cuán penosos sean los escándalos en lo que él esté involucrado, ellos prestaran apoyo irrestricto  a su líder a pesar de sus problemas éticos.

Para Bernard Avishai, el corresponsal del NewYorker en Jerusalén, este es el mismo caso del actual primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien busca relegirse por quinto mandato consecutivo.

Corrupción en Israel

El Fiscal General de Israel anunció a finales de febrero del presente año su intención imputar al primer ministro de Israel en tres casos diferentes de corrupción: el primero se acusa a Netanyahu de recibir costosos presentes - cigarrillos de lujo, joyas y vino por 283000 dólares-  de parte del magnate israelí Arnon Milchan.

A cambio, Netanyahu habría presionado a su ministro de finanzas para extender exenciones tributarias disfrutadas por Milchan y también lo habría ayudado utilizando su influencia en el Departamento de Estado de Estados Unidos para facilitar el trámite de la visa americana. La evidencia aportada por la policía sugiere que las coimas fueron coordinadas mediante mensajeros y códigos secretos, y todos los ‘regalos’ fueron demandas explicitas de Netanyahu y su círculo familiar cercano.

Los otros dos casos tienen que ver con el uso del poder de Netanyahu para manipular los medios de comunicación.

Se han filtrado las transcripciones de una conversación grabada entre Benjamín Netanyahu y Arnon Mozes, propietario del segundo diario más importante del país, Yedioth Ahronoth. De la conversación se desprende que Moses y el primer ministro conspiraron para perjudicar al tabloide Israel Hayom, principal competidor de Yedioth Ahronot. Netanyahu propone a Mozes que cambio cobertura periodística ‘amable’ de su gobierno por parte del Yedioth Ahronoth el gobierno cortaría la circulación Israel Hayom mediante legislación impulsada por partidos de la coalición de gobierno de Netanyahu.

La última acusación de la Fiscalía involucra a la firma de comunicaciones más grande del país ‘Bezeq’ propietaria del influyente sitio web ‘Walla!’, que al igual que en el caso anterior, ofreció cobertura informativa muy favorable a Netanyahu. La obsecuencia de ‘Walla!’ significó, según los investigadores, cambios regulatorios que beneficiaron a ‘Bezeq’ por el valor de cientos de millones de dólares.

Netanyahu ha salido al paso de las acusaciones de fraude y sobornos jugándose la carta del perseguido político. Según él, los cargos levantados en su contra por la Fiscalía son el resultado de una caza de brujas orquestada por el establecimiento liberal y los partidos de izquierda, desesperados por removerlo del poder. Irónicamente el Fiscal General, Avichai Mandelblit, fue designado en 2016 con el beneplácito de Netanyahu y había trabajado previamente con él.

En Israel pocos ponen en duda la seriedad de las reclamaciones de la Fiscalía y se da por sentado que Netanyahu de ser reelegido tendrá que afrontar juicio. No obstante, por extraño que pueda parecer, estos escándalos de corrupción han minado muy poco el apoyo de buena parte los sectores de extrema derecha de Israel que respaldan al Primer Ministro desde su ascenso en 2009. Es más, existen buenas posibilidades de que su coalición salga exitosa en las elecciones a celebrarse este martes 9 de abril.

Declive democrático en Israel

La explicación en parte está en que Netanyahu ha instrumentalizado el conflicto y explotado el sentimiento de amenaza para reforzar su influencia en los grupos ortodoxos de Israel, creando vínculos de lealtad en base a políticas de identidad impulsadas por su gobierno.

El mensaje de su discurso ha estado propuesto en la lógica de dividir la sociedad en dos grupos antagónicos.  De un lado están los árabes y del otro los judíos, de un lado están los seculares y de otro los religiosos, de un lado está el pueblo de Israel y de otro lado están sus enemigos que conspiran en su contra al oponerse a los asentamientos en territorio palestino.

Un segmento población de Israel ha decidido mirar al otro lado a pesar del aplastante peso de las pruebas que pesan sobre la integridad del imputado ministro por la creciente influencia que han tomado las políticas de identidad en Israel. La corrupción de Netanyahu es un sapo que se pueden tragar grupos conservadores y religiosos, siempre y cuando su líder esté dispuesto a defender su visión estrecha de lo que debe ser el Estado de Israel y sus políticas públicas.

Un reporte elaborado por Tamara Cofman Wittes y Yael Mizrahi-Arnaud ha mostrado que en Israel en los últimos años ha habido un declive de los valores liberales, entendiendo estos como las normas de cultura política que definen una democracia genuina, las garantías de participación e igualdad de los grupos minoritarios frente al dominio aplastante mayoría.

Hay varios ejemplos que nos permiten atestiguar los hallazgos del reporte: en julio de 2018 el parlamento de Israel pasó una ley en la que se dice que sólo los judíos tienen derecho a la autodeterminación y el árabe ya no es una lengua oficial. El gobierno de Netanyahu también ha utilizado su poder en el parlamento para hostigar ONG’s que denuncian los abusos de derechos humanos con el argumento de que reciben financiación de gobiernos extranjeros- principalmente de la Unión Europea. Curiosamente, las ONG’s gobiernistas también han recibido copiosa financiación externa, no obstante, estas no han sido objeto de persecución de Netanyahu.

Por cuenta del populismo nativista de Netanyahu el discurso público en Israel se ha tornado toxico, el gobierno ha conseguido vender la narrativa de que cualquier disenso en lo que se refiere a la identidad del estado judío y el manejo del conflicto con los palestinos sea considerado ilegitimo. Los opositores políticos son traidores en ojos de los seguidores del gobierno, agentes extranjeros que, por la amenaza que representan sus ideas, deben ser excluidos del sistema político.

Los costos de ser hombre

 * Publicado Originalmente en Marzo de 2019 en elmaleconomista.com : https://elmaleconomista.com/el-costo-de-ser-hombre/

Aunque los hombres obtengan ciertos privilegios económicos y políticos derivados de su género, esto no significa que no sean perjudicados por éste también.

 

Un dolor de cabeza recurrente que afronta el feminismo es que algunos de sus opositores, por deshonestidad intelectual o ignorancia, tienden a caricaturizarlo y tergivérsalo, a desmentir sus propuestas teóricas basados en espejismos.

Tomemos por ejemplo la idea del ‘patriarcado’. Podríamos definirlo como una estructura social de supremacía masculina que opera a expensas de las mujeres, sin embargo, hay que resaltar que es un concepto polémico y difuso, y no es aceptado universalmente dentro del feminismo, algunas teóricas han cuestionado su pertenencia en términos de explicar complejas relaciones de dominación raciales y de clase, por ejemplo.

Para algunos grupos libertarios y neocoservadores esta idea de una sociedad dominada por hombres es risible cuanto más. Christina Hoff Sommers ha intentado desmentir la idea del privilegio masculino remitiéndose los siguientes patrones estadistcos en Estados Unidos, que más o menos se ajustan a la tendencia de la mayoría de las sociedades occidentales.

        La mayoría de la gente en prisión es hombre.

        La mayoría de población en indigencia es masculina.

        La mayoría de víctimas de homicidios son hombres.

        La mayoría de los suicidas son hombres.

        La esperanza de vida de los hombres es más baja que la de las mujeres.

        Las mujeres tienen tasas de escolaridad más alta en países de la OCDE.

La tesis implícita es que a los hombres también les va mal, por lo que no hay algo esencialmente injusto en la estructura social o en las expectativas que tiene la sociedad sobre cómo y cómo no deben comportarse los hombres y mujeres, no hay necesidad de pensar en cambiar nada. Si los hombres necesitan revisar sus privilegios, las mujeres también, dice la señora Sommers. También que se sugiere soterradamente que el feminismo ignora estos problemas o muy convenientemente decide no hablar de ellos.

El argumento ha sido muy exitoso en términos de propaganda, tanto así que ha sido replicado en diferentes instancias, convirtiéndose en un lugar común del discurso de los libertarios de derecha cuando hablan del ‘patriarcado’. Alguien lo hizo para el caso de Colombia.

Los roles de género y el ‘patriarcado’.

Pero el feminismo sí ha tratado estos problemas. Nuestra sociedad está edificada en torno a nociones de cómo se espera que actúen los hombres y las mujeres en ella. Estas expectativas cambian de una estructura social a otra, y se denominan roles de género. En el ‘patriarcado’  -visto desde el punto de vista más convencional- los roles de género establecen una relación de dominancia dinámica del hombre con respecto a la mujer, en este sistema de organización, la mujer, ‘débil y sumisa’, está limitada a ser una extensión del hombre, éste de otro lado, se proyecta como ‘dominante’,  ‘duro’ -incluso si hace falta suprimir sus emociones- y es el encargado de dar el sustento y la protección a la familia.

Es cierto que si comparamos la situación del siglo XX con respecto al siglo XXI las dinámicas familiares y sociales han cambiado en cierta extensión, y es cierto que las mujeres en términos absolutos tienen mejores términos de independencia y autonomía que en el pasado.

Pero la situación está  lejos de ser la ideal, para Abigail Player, los roles de género tienen un impacto gigantesco en nuestras creencias sobre lo que deben y no deben hacer los hombres y las mujeres, consecuentemente, surgen estereotipos que refuerzan las jerarquías basadas en género: por ejemplo, encuestas y experimentos han mostrado que las mujeres son percibidas como ‘cooperativas’ y ‘leales’ en contraste con los hombres a quienes se les achacan las cualidades de ‘protectores’ y ‘competentes’, no todos asumen estos estereotipos, pero hay evidencia de que las mujeres que no se comportan conforme a estos estereotipos son evaluadas negativamente por sus pares en el trabajo. De otro lado, continúa Player, toda una vida expuesto a estas expectativas de lo que deben ser las mujeres configura y refuerza sesgos inconscientes e invisibles. Como consecuencia de estos sesgos los hombres son vistos como líderes más capaces y son recompensados en mayor medida que las mujeres.

Player ilustra esta situación, usando datos de Reino Unido en donde las mujeres sólo componen el 22% del parlamento, el 20% de los profesores universitarios y el 6,1% de los cargos ejecutivos en la Bolsa de Valores Londres. En Colombia, el porcentaje de mujeres en el congreso es del 21,7%, y según el Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario la brecha salarial está en el 25%, y el desempleo está en el 11% con respecto al 5% del hombres.

Hay otros costos asociados a ser mujer, podría decirse que más onerosos– violencia sexual, mansplaining, trabajo doméstico entre muchos otros- que no trataré porque requeriría extenderme más allá de los horizontes de este escrito. En todo caso, creo que se ha mostrado que hay un privilegio del hombre en la estructura política y económica.

Los costos de ser hombre

El término “masculinidad tóxica” en el pasado era usado casi exclusivamente en las clases de género en las universidades. De unos años para acá ha recobrado vida por cuenta de la guerra cultural en torno al feminismo que se vive en internet. ¿Qué significa exactamente? ¿Cómo explica los costos de ser hombre?

La masculinidad tóxica es conjunto de prácticas dañinas y destructivas, derivadas principalmente de suprimir las emociones, mantener la apariencia de ser ‘tipos duros’ en oposición ser percibido como femenino y usar la violencia como indicador de poder. Hay que aclarar que no todos los hombres y las masculinidades son tóxicas, hay rasgos que tradicionalmente se han asociado a los hombres como el liderazgo y el coraje, por poner un par de ejemplos, que es positivo incentivar tanto en hombres como en las mujeres.

En agosto de 2018 la APA (American Psychological Association) reveló su primera guía especialmente dirigida para el tratamiento de hombres y niños. La guía, dice la APA fue escritas en base a 40 años de investigación y trabajo terapéutico. En un artículo publicado en el sitio web de la APA, Stephanie Pappas, explica las motivaciones detrás de la guía y da luces para entender cómo los roles de género explican los patrones estadísticos que ciertos neoconservadores han usado como caballito de batalla en contra del feminismo. Pappas  soporta con literatura científica anexa sus observaciones y pone énfasis en que los terapeutas deben entender también cómo el poder, el privilegio y el seximo funcionan tanto otorgando beneficios a los hombres como atrapandolos en nociones preconcebidas sobre como se espera que sean:

-          Los hombres se sienten aislados, son criados con la mentalidad de ser ‘autosuficientes’ y de ocuparse de los problemas por ellos mismos, como consecuencia no buscan ayuda y se aíslan aún más. Por esto mismo, los niños y los hombres corren un riego desproporcional en relación a la disciplina y los desafios acádemicos.          Además, los hombres con nociones más tradicionales de masculinidad son menos propensos a buscar asistencia psicológica que aquellos con nociones de género más flexibles.

-          ‘Los machos’ u hombres con rasgos de masculinidad ‘fuerte’ -competitivos, dominantes, agresivos y estoicos- tienen la mitad de probabilidades de adquirir salud preventiva que aquellos hombres de criterios de masculinidad más moderada.

-          ‘Los machos’ son más propensos a adoptar comportamientos considerados riesgosos para la salud – alcoholismo, hábitos alimenticios poco saludables, tabaquismo o a poner ellos mismos su integridad física en riesgo.

 

Mi propósito al escribir este artículo es poner una pequeña cuota en lo que espero sea un debate más constructivo y menos tóxico en torno al tema ‘los roles de género y las relaciones de poder’. Por desgracia hoy el debate está viciado por cuenta del sensacionalismo de los medios y los “trolls” de internet.

Hay que dejar que atrás esa narrativa que sugiere que el feminismo es una cruzada en contra de los hombres, en realidad, es una herramienta de emancipación, no sólo para las mujeres, sino también para nosotros los hombres, a los que espero lleguen estas palabras Como dice Chesea Fanagan en una cápsula de youtube, una de las ideas fundamentales del feminismo es liberarse del aplastante dominio de estos roles de género, nosotros no deberíamos pagar por lo que la sociedad espera de nosotros por nuestro género. Para mí ha sido un ejercicio liberador interrogarme al respecto de en qué forma los roles de género han limitado mi libertad y felicidad.

¿Cuál es el negocio detrás de ‘Fortnite’?

“Fortnite” es un videojuego del género ‘shooter’ que ha cautivado la imaginación de miles de personas y ganado millones de dólares. ¿Cuál es el secreto de su éxito?

*Publicado originalmente en El Mal Economista el 27 de Febrero de 2019 ¿Cuál es el negocio detrás de Fortnite? | Blogs El Espectador 

Es una perogrullada decir que el propósito de cualquier videojuego es ser adictivo.  Es mucho más interesante, en cambio, interrogarse por los motivos por los cuales estos simuladores de mundos virtuales se han constituido en uno de los sectores más rentables de la industria del entretenimiento. Hay un caso que ha despertado especial interés entre los banqueros de inversión. Se trata de “Fortnite”.

Es un juego de disparos en tercera persona que toma prestada la premisa de “Battle Royale”, una novela japonesa que a su vez fue popularizada en la cultura popular por la saga de películas “Los juegos del hambre”: el jugador es lanzado desarmado a una isla remota, donde tendrá que aprovisionarse de armamento, botiquines de primeros auxilios, entre otros pertrechos, mientras que, simultáneamente, otras 99 personas hacen lo propio. Todos tendrán que luchar a muerte hasta quede el último equipo o individuo en pie. El acceso a las mejores armas tiene un gran impacto en el éxito del jugador, y como están distribuidas aleatoriamente a lo largo del mapa, cualquier cosa puede pasar, hasta los menos expertos pueden sobresalir.

Aunque el concepto es violento, la ambientación del juego es caricaturesca y completamente libre de sangre, lo que permite que el juego sea distribuido entre un amplio público. Además, en los aspectos estrictamente referidos a su jugabilidad es completamente gratis, y se puede jugar desde diferentes consolas como el Play Station, X-Box y el computador. Estos factores han contribuido a que sea uno de los juegos más populares del momento: se conectan a la plataforma más de 40 millones de usuarios al mes y los beneficios de la compañía productora para sólo el mes de abril son escandalosos, 296 millones de dólares. Cabe preguntarse ¿Cómo un juego gratuito está haciendo millones de dólares en beneficios? Como bien lo dice Jared Bauer , el juego no está haciendo un gran negocio a pesar de ser gratis, sino precisamente por este hecho.

¿Cómo hace dinero Fortnite?

La casa productora del videojuego, Epic Games, ha concebido un modelo revolucionario para hacer negocio: en lugar de tratar de monetizar el juego como tal, vende a sus usuarios disfraces y accesorios para sus personajes. Otras marcas han utilizado previamente el esquema de las ventas digitales, sin embargo, estas han estado a menudo asociadas a ventajas competitivas o a desbloquear niveles dentro los juegos, en “Fortnite” en cambio, estas compras son meramente transformaciones cosméticas del avatar de los usuarios, no tienen ninguna implicación en la dinámica del juego.

La compañía la LENDedu adelantó una encuesta entre 1000 jugadores de “Fortnite” en Estados Unidos y encontró algunas cifras desconcertantes: el 68% de los jugadores encuestados ha gastado alguna vez dinero en el juego, y dentro de este porcentaje de personas que han invertido dinero la media del gasto es de aproximadamente 85 dólares. Así mismo, dentro este grupo de individuos, el 36.78 % manifestó nunca haber hecho compras digitales en un juego antes de jugar Fortnite.

¿Por qué gasta la gente estas cantidades de dinero?

‘El consumo ostensible’ es un término ampliamente usado en sociología e introducido por el economista estadounidense de origen noruego Thorstein Veblen. En pocos términos, el concepto se refiere al consumo de bienes costosos con el propósito de mostrar estatus y riqueza. El propósito de quienes practican el consumo ostensible es mantener y aumentar estatus y poder diferenciándose de otros miembros del cuerpo social. Pese a que la teoría es de finales del siglo XIX, es fácil encontrar ejemplos en la actualidad que ilustran claramente el fenómeno: las colecciones millonarias de coches de superestrellas deportivas como Cristiano Ronaldo, las obras de arte contemporáneo de propiedad de magnates rusos, entre otros muchos ejemplos. Uno de los puntos más interesantes de la teoría de Veblen es que el consumo ostensible no es exclusivo de los más privilegiados, por el contrario, se extiende a toda la estructura social, porque según Veblen las clases más bajas tienden a imitar estos hábitos de gasto para aparentar un estatus social o una riqueza mayor como una forma de escapismo.

Para el canal de Youtube Wisecrack  Fortnite es uno de los ejemplos más impresionantes de la digitalización del consumo ostensible.  Esta hipótesis que tiene bastante sentido. La gente compra los “skins” y bailes de sus personajes, aunque sean meramente cosméticos, porque más allá de su “utilidad” les gusta sentir y aparentar que son especiales. Tener “skins” “cool” como el de “The Reaper” o de un samuray generan ascendencia dentro esta comunidad de “gamers”. A lo mejor muchos jugadores no serán ricos, pero la ilusión del reconocimiento social los arrastra a esta forma de escapismo.

  

domingo, 29 de octubre de 2017

Sorpresas conocidas: "el éxito de Marine Le Pen"

Es factible que en algunos años los franceses recuerden las elecciones presidenciales que se celebran este 23 de abril como uno de los acontecimientos más extraordinarios de su historia reciente. El público  francés, pesimista y desconfiado frente al sistema político, descartó este año en la carrera a la presidencia, en diferentes instancias,  a las principales figuras de los partidos tradicionales (el Socialista y Los Republicanos): el expresidente Nicolas Sarkozy y Manuel Valls, quien fue ministro de Interior del gobierno saliente. François Hollande, el actual presidente, es tan impopular que ni siquiera se postuló para la reelección, algo sin precedentes para un mandatario en ejercicio.
Ante el fracaso estrepitoso de los políticos del establecimiento por llenar las expectativas  de una nación aquejada por los escándalos de corrupción, la mala situación económica y los atentados terroristas los franceses parecen decantarse por tres outsiders, según nos dicen las encuestas: Emmanuel Macron, un ex banquero que nunca ha ostentado un cargo de elección pública, Jean-Luc Mélechon el utópico político de izquierda y Marine Le Pen, la candidata  de extrema derecha cuyo ascenso vertiginoso en Francia ha gestado una sensación de crispación e incertidumbre generalizados.
Fundamentalmente son dos los componentes que dan fuerza al movimiento de Marine Le  Pen: aquellos que protestarían con su voto por sentirse olvidados, y por otra parte, los que albergan una genuina cosmovisión conservadora de la ‘identidad francesa’.
El as bajo de manga de Marine Le Pen, los ‘olvidados’
No cabe duda que el suceso más significativo en estas elecciones ha sido la creciente popularidad del Frente Nacional, el partido de Marine Le Pen. Fue fundado por su padre, Jean-Marie Le Pen, un veterano de la Legión Francesa  condenado por negar el Holocausto. La mayor parte de su historia el Frente Nacional  ha desempeñado un rol secundario en la vida pública, el estigma de ser el partido de antisemitas nostálgicos del pasado colonial francés lo mantuvo al margen de las preferencias electorales. Hasta hace unos años, obtener más del 15% de los votos fue considerado un triunfo.  Empero, hoy Marine Le Pen podría obtener hasta un 45% en caso de celebrarse una segunda vuelta según algunos sondeos. El éxito de ella ha sido romper con este tabú, hacer moralmente aceptable el partido. ¿Cómo lo ha conseguido?
Ha hecho un esfuerzo claro por modernizar su partido y desligarlo de las corrientes más reaccionarias de la derecha europea: dejó a un lado las proclamas revisionistas de la Segunda Guerra Mundial de su padre, Jean-Marie, y lo expulsó de la organización en 2015. Sin embargo, la razón principal tras la ascendente popularidad de Marine Le Pen subyace en que ha apuntado a las preferencias de electores que tiempo atrás estaban fuera de su espectro político, específicamente  sectores que perciben que su estándar de vida ha empeorado por cuenta de la globalización, por ejemplo los trabajadores no calificados en el noreste de Francia (antiguos clientes del Partidos Comunista, hoy en pleno declive) o los jóvenes que deben lidiar con una tasa de desempleo del 25% y con contratos laborales de término fijo, y consideran que los políticos del establecimiento están totalmente desentendidos de sus problemas.
Fuente de gráfica de The Economist.
Es posible hacer un paralelo con el fenómeno de Donald Trump en Estados Unidos. Ambos personajes articulan un vago discurso anti-élite, crítico de las instituciones tradicionales y de la liberalización económica que ha calado en poblados empobrecidos, con altas tasas de desempleo y distantes de los centros urbanos cosmopolitas.
Un conflictiva construcción de la ‘identidad nacional’
En años recientes Francia ha experimentado un aumento sustancial de incidentes islamófobos. A finales de agosto de 2016 en una playa al sur de Francia,  ante la mirada de varios bañistas un grupo de policías armados confrontó a una mujer musulmana de que tomaba el sol junto a su familia y le hizo remover parte de su ropa. Algunos de los presentes celebraron la escena aplaudiendo y gritándole cosas a la mujer, que se llevó una multa por “no portar un atuendo respetuoso de la buena moral y los valores seculares”. Varios políticos, no solo del Frente Nacional, salieron a defender la disposición legal que amparó la acción policial argumentando que la medida se justificaba porque el ´burkini´(un traje de baño que cubre el cuerpo entero y la cabeza) es incompatible con los ‘valores franceses y republicanos’.
El episodio es esclarecedor en el sentido que refleja el patrón de un pensamiento que paulatinamente se ha posicionado en el imaginario de muchos franceses, según el cual el islam es una ‘ideología’ tóxica, catalizadora de conflictos y violencia que amenaza la existencia misma de la sociedad francesa. El Frente Nacional ha construido en torno a esta idea una narrativa paranoide según la cual por años los medios y los políticos han tolerado la expansión del fundamentalismo islámico, negándose a reconocerlo como una amenaza,  y que es hora de que asuma el poder  alguien que esté dispuesto a implementar las medidas necesarias para ponerle fin, es decir cortar la inmigración de tajo y coaccionar social e institucionalmente a la población musulmana nativa para que asimile los pregonados ‘valores franceses y republicanos’.
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Simultáneamente, Le Pen ha conseguido convocar masivamente a los sectores más reaccionarios y chauvinistas de Francia, los que han guardado una lealtad perruna hacia el Frente Nacional desde su fundación. No necesita dirigirse a ellos con proclamas abiertamente antisemitas y racistas como su padre. Basta con que en los discursos de sus mítines haga alusiones veladas a los estereotipos de antaño fácilmente reconocibles por ellos.
Lo que necesita saber sobre las elecciones francesas que se celebran este domingo:
Francia elige presidente con un sistema de escrutinio de dos vueltas, celebradas el 23 de Abril y 7 de mayo. A menos que uno de los candidatos obtenga más de la mitad de los votos en la primera, se oficia una segunda con los dos candidatos con las votaciones más altas.
Así luce una una encuesta publicada el viernes pasado:
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Los candidatos, breve perfil
Emmanuel Macron, inclinación política: centro
Su éxito es cierta medida es resultado del fracaso de otros: el descalabro del partido socialista y los escándalos que han rodeado la candidatura de Fillon (derecha) sumado a su juventud, carisma y su peculiar historia personal  han hecho atractiva su candidatura. Se define así mismo como socialmente progresista, y es el único candidato con posibilidades reales de pasar a la segunda vuelta que defiende simultáneamente y sin reparos la Unión Europea y las políticas del libre mercado.  Ha sido blanco de ciberataques y una campaña de desprestigio promovida desde Rusia.
Marine Le Pen, inclinación política: extrema derecha.
Quiere restringir la inmigración, taxar con impuestos a los trabajadores extranjeros y elevar la edad de jubilación. Ha prometido estrechar los lazos con Rusia y  realizar un referendo para decidir sobre la permanencia de Francia en la Unión Europea.
François Fillon, inclinación política: derecha.
Su políticas respecto a Rusia, a la identidad Francesa y a la inmigración son casi idénticas a las de Marine Le Pen. Es pro libre mercado y ha hecho un llamado a hacer profundos recortes en el gasto público. Hasta hace unos meses era el candidato favorito a ganar las elecciones. Sin embargo en Enero salió a luz  que él había pagado sumas millonarias a su esposa e hijos por trabajos ficticios con fondos del parlamento. Dado que su campaña se había basado en su supuesta probidad (llegó a ser apodado ‘Mr.Clean’) la intención de voto por él se ha desplomado. Sin embargo el atentado terrorista del jueves pasado, en el que murió un policía, podría impulsarlo a la segunda vuelta dado su discurso islamófobo.
Jean-Luc Mélenchon, inclinación política: extrema izquierda.

Fundador del movimiento Francia Insumisa, gran orador,  a menudo comparado con Bernie Sanders. Se disputa con Marine Le Pen los votos de quienes sienten malestar hacia el establecimiento político.Quiere renegociar el convenio de Francia con la Unión Europea, implementar políticas proteccionistas en el mercado laboral y el comercio internacional, incrementar drásticamente el gasto público y aumentar la cooperación con Rusia.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

¿Por qué Trump?

Si hace dos años alguien me hubiera dicho que Donald Trump podría ser el próximo presidente de Estados Unidos habría creído que me estaban tomando del pelo; viéndolo en retrospectiva resulta realmente absurdo, incluso para un tiempo tormentoso como el nuestro, en cual la creciente banalización de la política ha tocado límites inopinados.  De hecho, cuando Trump anunció el 16 de junio de 2015 su candidatura la reacción generalizada del público fue la burla y la incredulidad. Un observador de la política norteamericana sugirió que el slogan “Make America great again” no era más que un ardid publicitario del propio Trump para promover un nuevo reality show.
Sin embargo, ante la sorpresa de los sesudos analistas que consideraron en un principio su postulación una gran broma, Donald Trump aplastó a cada uno de rivales por la candidatura del partido republicano, especialmente a Jeb Bush, heredero de la exitosa dinastía que lleva ese mismo apellido, y que era el predilecto por el establecimiento político.
Trump, un personaje misógino,   narcisista y megalómano  ha protagonizado una serie incidentes escandalosos que en circunstancias normales habrían supuesto la muerte de la carrera cualquier político:
  • En junio de este año el juez federal Gonzalo Curiel, ciudadano estadounidense nacido en el Estado de Indiana de padres mexicanos,  desestimó una petición hecha por los abogados de Trump de archivar una demanda interpuesta por un grupo de estudiantes en contra de la fraudulenta institución  “Trump University” que es propiedad del magnate. Según Trump, hay un conflicto de interés, puesto que él quiere construir un muro entre Estados Unidos y México, y el juez Curiel es de origen mexicano. 
  • The Washinton Post publicó una grabación en la que Trump habla de las mujeres en términos en vulgares y machistas. Continuamente ha hablado de la necesidad endurecer la legislación en contra del aborto.
  • En inicio de la competencia por la candidatura  republicana Donald dijo del veterano senador John McCain, quien pasó cinco años como prisionero en Vietnam: Él no es un héroe de guerra. Es un héroe de guerra porque le capturaron. Me gusta la gente a la que no le capturan”. La paradoja consiste es que mientras McCain estaba privado de su libertad condiciones en penosas Trump disfrutaba de una vida cómoda en Estados Unidos.

John McCain y Donald Trump a mediados de los 70
La lista de episodios sórdidos en los que ha estado involucrado puede prologarse hasta el infinito. No cabe duda que estos sucesos han hecho mella en la imagen de Trump. Cerca 58% de los norteamericanos tiene una imagen negativa del empresario. Empero, según la media de diferentes  sondeos un 44,2% estaría dispuesto a votar por Trump en contra de un 47,2 por Clinton.  ¿Cómo podemos explicar esta diferencia tan estrecha?
La muerte del ‘sueño americano’.
La idea cándida según la cual cualquier habitante de Estados Unidos puede por cuenta de su propio esfuerzo y determinación alcanzar cualquier logro que se proponga está desvaneciéndose. Consignas emblemáticas  como que “Estados Unidos es una tierra de oportunidades”  son sepultadas bajo tierra por la fría y contundente realidad económica.
En los últimos cincuenta años el PIB de Estados Unidos se ha multiplicado por cuatro. Sin embargo, el crecimiento económico no ha beneficiado a todos por igual. Mientras que las personas que están en la cima de distribución  del ingreso han sido las mayores beneficiaros, los hombres sin estudios universitarios tienen un ingreso medio menor al de hace 42 años.
La demanda de trabajo no calificado se ha vuelta más elástica por cuenta de la innovación tecnológica y la desindustrialización de la economía del país. En otros términos, las empresas hoy en día ya no necesitan tantos trabajadores no calificados como hace unas décadas, y los salarios, naturalmente son más bajos.
Los hombres blancos sin estudios superiores se sienten constreñidos por la nueva realidad económica, abrigan una nostalgia por tiempos pasados en los que, por ejemplo, un trabajo de obrero no calificado podía dar un buen estándar de vida. También experimentan un enorme descontento hacia el establecimiento y los políticos tradicionales, creen que los han traicionado y no se preocupan realmente por sus problemas. Muchos de ellos están convencidos de que la razón por la cual están esta penosa situación es por la inmigración y los tratados de libre comercio.
Trump ha sabido aprovechar esta indignación, y ha prometido  renegociar los tratados de libre comercios y endurecer las barreras en contra de los inmigrantes.
Degeneración del debate público

Caricatura de la revista "The Weak" 
La convención republicana en la que fue proclamado Donald Trump como el candidato  oficial del partido no fue como las anteriores, se ausentaron buena parte de los senadores  y gobernadores; a medida que surgieron los escándalos protagonizados por Donald Trump a lo largo de la campaña diferentes políticos republicanos lo criticaron duramente, otros tantos conspiraron en vano para sacarlo de la carrera.  El diario conservador Cincinnati Enquirer, que siempre ha votado por candidatos republicanos, publicó un editorial en septiembre de este año en el que recomienda votar por Clinton. Nadie está más sorprendido por la forma como se está dando elección presidencial que los políticos y los medios de comunicación afiliados al establecimiento republicano. Parecen desconcertados ante la idea de que la popularidad de un bufón locuaz como Donald Trump haya crecido como la espuma entre sus bases.
Pero los responsables de este desenlace infeliz han sido ellos mismos. Desde hace años, el partido ha acogido con entusiasmo  las doctrinas más reaccionarias y fanáticas de diferentes grupos de presión como los cristianos evangélicos y el Tea Party. Buena parte de los líderes han tolerado o promovido el surgimiento de teorías conspiración que han exacerbado la paranoia entre los electores republicanos,  como por ejemplo aquella según la cual el presidente Obama no nació realmente en Estados Unidos, y es un musulmán. ¿Qué criatura podría surgir de este proceso? En este ambiente caótico, Trump  ha conseguido labrase un camino. Su discurso,  incoherente y racista, es una apelación a los instintos más  primitivos de los votantes. El hecho de que haya cobrado inmenso protagonismo habla más de estado descomposición en el que se encuentran los republicanos  que de las cualidades como líder político de este personaje.
*Publicado originalmente en Revista CiudadBlanca

domingo, 10 de abril de 2016

¿Qué hay detrás de ISIS?

Caricaturara de Peter Brookes, para The Times

El último ataque terrorista perpetrado por ISIS (también conocido como DAESH o Estado Islámico (EI)) en Bruselas dejó un saldo de 31 muertos y más de 100 heridos. Naturalmente, los grandes  medios han sucumbido a la tentación de aprovechar este suceso infeliz para rellenar sus espacios informativos con imágenes de las víctimas y de los destrozos materiales de los atentados. Los ataques consumados en los últimos meses han gestado entre el público una sensación de terror e indefensión  generalizados.
Aunque ISIS ha utilizado la guerra civil en Siria para expandir su influencia, puede decirse que su origen se remonta a Irak, y que los dos factores fundamentales desencadenantes de este  Frankenstein son la guerra fría que han librado diferentes potencias regionales,  como Irán y Arabia Saudita y de otro lado la calamitosa política implantada por  Estados Unidos en la zona.

Las secuelas de la guerra de Irak

La intervención americana en Irak en el año 2003 es el primero de una larga lista errores cometidos por diferentes administraciones estadounidenses; no sólo la justificación esgrimida por sus defensores resultó ser una gran mentira[1], también se ha demostrado con el paso de los años  que en términos estratégicos fue una desastre estrepitoso. La intervención no trajo paz el país, por el contrario lo convulsionó: el rechazo al invasor extranjero y los abusos perpetrados por militares de la coalición alimentaron el resentimiento de la población local, contribuyendo a su radicalización.

Los errores continuaron en la posguerra con el desmantelamiento del ejército iraquí. Durante décadas el principal sostén de la tiranía de  Saddam Hussein fueron sus fuerzas armadas, en especial un cuerpo de élite denominado la Guardia Republicana, utilizado con éxito en represiones sangrientas de grupos opositores de kurdos y chiís, pero también fue relevante manteniendo al margen grupos de extremistas islámicos; al ser despojados de sus cargos, un grueso grupo de los soldados y oficiales cesados de las instituciones armadas se integraron a diferentes grupos yihadistas, buena parte de los cuales serían absorbidos por ISIS con el paso de los años.

Estados Unidos ha invertido más de 20.000 millones  de dólares en el refundado ejército iraquí, el resultado ha sido un cuerpo armado corrupto y desmejorado, incapaz de lidiar por sí solo con la amenaza que supone ISIS sobre el terreno: en 2014 se reveló que el gobierno de Irak había estado pagando salarios de 600 dólares a 50.000 soldados que realmente no existían,  al parecer varios generales los registraban en sus libros  contables con ánimo de embolsarse sus salarios.

También se han dado casos de militares que pagan coimas a sus superiores para evadir el servicio, y de policías y soldados que llevan meses sin recibir su paga. Ante el volumen de estas cifras, no es difícil explicar la mentalidad de los millares de militares que desertaron en masa de sus puestos en Mosul, antes de que esta ciudad en el norte de Irak cayera en manos de ISIS. ¿Qué clase lealtad puede guardar un soldado ante una institución tan caótica y fraudulenta?

La violencia sectaria

Las dos doctrinas dominantes en el Islam, el Sufismo y Chiismo, han estado enfrentándose desde el siglo VII, el origen de sus diferencias se tejió en torno a la sucesión  de Mahoma. Una corriente, los chiís, consideraba que debían ser los descendientes biológicos del profeta quienes guiaran el Islam, no obstante, no todos los musulmanes compartían este parecer, los suníes abogaban por los líderes más “idóneos”, no necesariamente con un parentesco familiar con Mahoma. Este cisma religioso ha perdurado con el paso de los siglos, y ha echado raíces en la doctrina y las costumbres de las diferentes facciones.

Durante la cruel tiranía de Sadam Hussein, una administración laica que sin embargo favoreció ampliamente en la burocracia y en el ejército a los grupos suníes, los kurdos sufrieron un brutal genocidio, a los chiís se les excluyó del sistema político y sus líderes fueron exterminados y confinados en calabozos. Algunos de ellos consiguieron escapar de las garras del régimen exiliándose en países occidentales  y otros en Irán, una república islámica  gobernada hace años por chiís. La salida del poder del dictador iraquí en teoría significaba la oportunidad de sanar viejas heridas conformando un gobierno civil de coalición en el que tuvieran una representación clara los líderes de las principales comunidades iraquíes: suníes, chií y kurdos.


Por desgracia, las potencias occidentales eligieron patrocinar a Nuri al-Maliki, un político incompetente y corrupto que tomó una serie de decisiones  cuyo resultado principal sería azuzar la violencia sectaria y acrecentar la desconfianza de los iraquís hacia sus instituciones. Por ejemplo, utilizó la legislación antiterrorista para perseguir a sus enemigos políticos, cortó la financiación a milicias suníes como “Los hijos de Irak” que se habían revelado efectivas combatiendo grupos yihadistas (entre los que se encontraba Al Qaeda) y habrían podido ser útiles cortando terreno a ISIS, además hizo la vista gorda ante los atropellos cometidos por escuadrones paramilitares chiís en contra de  civiles suníes en la ciudad Bagdad; el fruto de esta permisividad puede  apreciarse claramente este mapa elaborado por el New York Times. No hay duda que ISIS aprovechó la impopularidad entre la comunidad suní del abiertamente sectario gobierno de Mailiki para para reclutar militantes.


Mapa: New York Times.

Pero Maliki recibió también otros apoyos. Al ser chií, fue apoyado por esta comunidad, que representa cerca del 65% de la población de Irak según algunas estimaciones y que durante el régimen de Hussein fueron tratados como ciudadanos de segunda categoría. Los kurdos lo apoyaron a cambio de una autonomía administrativa y política que llevaban reclamando décadas, y que les ha sido concedida por las circunstancias especiales que imperan hoy por hoy. Las derrotas militares de ISIS que más han cobrado protagonismo en los medios fueron propinadas por los kurdos.

Medio oriente: Un laboratorio de juegos de diferentes potencias regionales con agendas propias.

Algunos analistas dicen que el gran triunfador de la guerra de Irak ha sido Irán, no les falta razón. El gobierno de Teherán ha suministrado a Irak un valioso apoyo logístico y militar en su lucha contra ISIS. El país persa es un enemigo declarado de esta agrupación terrorista, no obstante ha sabido rentabilizar su existencia para expandir su influencia en la región; un extenso grupo de los políticos y militares que rigen el rumbo de Irak actualmente estuvieron exiliados largos años en Irán, no es extraño que abriguen una lealtad perruna hacia este país. Después de vivir varios meses de tensión por cuenta de su programa nuclear no deja ser paradójico que el país persa se haya convertido en un silencioso aliado de Estados Unidos en la lucha contra Isis.

El gobierno saudí por su parte está explotando el sentimiento de victimismo que viene engendrándose en el seno de la población suní derivado del progresivo aumento del poder chií. El objetivo de los saudís claramente es contrarrestar la creciente influencia de Irán en la región. Es de pleno conocimiento público que tanto el gobierno como opulentos jeques saudíes han financiado grupos subversivos sunís en Siria e Irak, buena parte los cuales se han integrado ISIS.  “Los donantes de Arabia Saudí constituyen la principal fuente de financiación para los grupos terroristas suníes en todo el mundo... Debemos esforzarnos más, porque Arabia Saudí es una base financiera crucial para Al Qaeda, los talibanes y otros grupos terroristas”, así decía  un memorándum del año 2009  firmado por la entonces Secretaria de Estado Norteamericana Hilary Clinton.

El rol jugado por Arabia Saudí en este conflicto es tan turbio, que es inevitable preguntarse por qué potencias como Francia, Estados Unidos y Reino Unido lo han tolerado. Sí, Arabia Saudí es el mayor productor mundial de petróleo y también han efectuado fabulosas compras de armamento a estos países occidentales, sin embargo las actuaciones de los saudís han tenido serias implicaciones en la seguridad de estos estados enceguecidos por el dinero.

Tayyip Erdogan, el primer ministro turco también tiene una cuota alta de responsabilidad. El gobierno de Turquía permitió que en los años recientes sus fronteras del sur se convirtieran en una gigantesca coladera por la han que ingresado en Siria miles de yihadistas provenientes de Europa para integrase a ISIS. También ha tolerado el contrabando de gasolina y otros bienes que han contribuido a la financiación de esta organización terrorista.  Aspiraba así a cazar dos pájaros de un solo tiro: debilitar al régimen sirio de Bahser al Asad con el que mantiene disputas y evitar a cualquier costo el fortalecimiento  de la autonomía de los kurdos en Siria e Irak.

¿Qué gana Erdogan hostigando a los kurdos? En el siglo pasado la minoría kurda en Turquía sostuvo una guerra de guerrillas en contra del Estado, hace unos años se firmó un cese al fuego en el contexto de un proceso de paz, pero Erdogan quería reiniciar las hostilidades porque suponía que podría generarle beneficios políticos en el corto plazo, puesto que su partido perdió la mayoría absoluta en las elecciones parlamentarias de junio de 2015.



Mapa: ElPaís

Parece habitual la propensión a ver los conflictos de Oriente Medio como una batalla entre los “buenos” y los “malos”. Por años el público occidental ha comprado el cuento de hadas, vendido por políticos de discurso apocalíptico, de que tenemos el deber y la facultad de salvar a los musulmanes en nombre de la democracia y la libertad. Lo que no se dice es que tras esta perorata pomposa hay un  cúmulo  de agendas ocultas y que el terrorismo que vivimos hoy en día  es la cosecha de lo que estas sembraron.

Publicado originalmente en Revista CiudadBlanca

Breve comentario El extranjero - Albert Camus (sin spoilers)

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