domingo, 29 de octubre de 2017

Sorpresas conocidas: "el éxito de Marine Le Pen"

Es factible que en algunos años los franceses recuerden las elecciones presidenciales que se celebran este 23 de abril como uno de los acontecimientos más extraordinarios de su historia reciente. El público  francés, pesimista y desconfiado frente al sistema político, descartó este año en la carrera a la presidencia, en diferentes instancias,  a las principales figuras de los partidos tradicionales (el Socialista y Los Republicanos): el expresidente Nicolas Sarkozy y Manuel Valls, quien fue ministro de Interior del gobierno saliente. François Hollande, el actual presidente, es tan impopular que ni siquiera se postuló para la reelección, algo sin precedentes para un mandatario en ejercicio.
Ante el fracaso estrepitoso de los políticos del establecimiento por llenar las expectativas  de una nación aquejada por los escándalos de corrupción, la mala situación económica y los atentados terroristas los franceses parecen decantarse por tres outsiders, según nos dicen las encuestas: Emmanuel Macron, un ex banquero que nunca ha ostentado un cargo de elección pública, Jean-Luc Mélechon el utópico político de izquierda y Marine Le Pen, la candidata  de extrema derecha cuyo ascenso vertiginoso en Francia ha gestado una sensación de crispación e incertidumbre generalizados.
Fundamentalmente son dos los componentes que dan fuerza al movimiento de Marine Le  Pen: aquellos que protestarían con su voto por sentirse olvidados, y por otra parte, los que albergan una genuina cosmovisión conservadora de la ‘identidad francesa’.
El as bajo de manga de Marine Le Pen, los ‘olvidados’
No cabe duda que el suceso más significativo en estas elecciones ha sido la creciente popularidad del Frente Nacional, el partido de Marine Le Pen. Fue fundado por su padre, Jean-Marie Le Pen, un veterano de la Legión Francesa  condenado por negar el Holocausto. La mayor parte de su historia el Frente Nacional  ha desempeñado un rol secundario en la vida pública, el estigma de ser el partido de antisemitas nostálgicos del pasado colonial francés lo mantuvo al margen de las preferencias electorales. Hasta hace unos años, obtener más del 15% de los votos fue considerado un triunfo.  Empero, hoy Marine Le Pen podría obtener hasta un 45% en caso de celebrarse una segunda vuelta según algunos sondeos. El éxito de ella ha sido romper con este tabú, hacer moralmente aceptable el partido. ¿Cómo lo ha conseguido?
Ha hecho un esfuerzo claro por modernizar su partido y desligarlo de las corrientes más reaccionarias de la derecha europea: dejó a un lado las proclamas revisionistas de la Segunda Guerra Mundial de su padre, Jean-Marie, y lo expulsó de la organización en 2015. Sin embargo, la razón principal tras la ascendente popularidad de Marine Le Pen subyace en que ha apuntado a las preferencias de electores que tiempo atrás estaban fuera de su espectro político, específicamente  sectores que perciben que su estándar de vida ha empeorado por cuenta de la globalización, por ejemplo los trabajadores no calificados en el noreste de Francia (antiguos clientes del Partidos Comunista, hoy en pleno declive) o los jóvenes que deben lidiar con una tasa de desempleo del 25% y con contratos laborales de término fijo, y consideran que los políticos del establecimiento están totalmente desentendidos de sus problemas.
Fuente de gráfica de The Economist.
Es posible hacer un paralelo con el fenómeno de Donald Trump en Estados Unidos. Ambos personajes articulan un vago discurso anti-élite, crítico de las instituciones tradicionales y de la liberalización económica que ha calado en poblados empobrecidos, con altas tasas de desempleo y distantes de los centros urbanos cosmopolitas.
Un conflictiva construcción de la ‘identidad nacional’
En años recientes Francia ha experimentado un aumento sustancial de incidentes islamófobos. A finales de agosto de 2016 en una playa al sur de Francia,  ante la mirada de varios bañistas un grupo de policías armados confrontó a una mujer musulmana de que tomaba el sol junto a su familia y le hizo remover parte de su ropa. Algunos de los presentes celebraron la escena aplaudiendo y gritándole cosas a la mujer, que se llevó una multa por “no portar un atuendo respetuoso de la buena moral y los valores seculares”. Varios políticos, no solo del Frente Nacional, salieron a defender la disposición legal que amparó la acción policial argumentando que la medida se justificaba porque el ´burkini´(un traje de baño que cubre el cuerpo entero y la cabeza) es incompatible con los ‘valores franceses y republicanos’.
El episodio es esclarecedor en el sentido que refleja el patrón de un pensamiento que paulatinamente se ha posicionado en el imaginario de muchos franceses, según el cual el islam es una ‘ideología’ tóxica, catalizadora de conflictos y violencia que amenaza la existencia misma de la sociedad francesa. El Frente Nacional ha construido en torno a esta idea una narrativa paranoide según la cual por años los medios y los políticos han tolerado la expansión del fundamentalismo islámico, negándose a reconocerlo como una amenaza,  y que es hora de que asuma el poder  alguien que esté dispuesto a implementar las medidas necesarias para ponerle fin, es decir cortar la inmigración de tajo y coaccionar social e institucionalmente a la población musulmana nativa para que asimile los pregonados ‘valores franceses y republicanos’.
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Simultáneamente, Le Pen ha conseguido convocar masivamente a los sectores más reaccionarios y chauvinistas de Francia, los que han guardado una lealtad perruna hacia el Frente Nacional desde su fundación. No necesita dirigirse a ellos con proclamas abiertamente antisemitas y racistas como su padre. Basta con que en los discursos de sus mítines haga alusiones veladas a los estereotipos de antaño fácilmente reconocibles por ellos.
Lo que necesita saber sobre las elecciones francesas que se celebran este domingo:
Francia elige presidente con un sistema de escrutinio de dos vueltas, celebradas el 23 de Abril y 7 de mayo. A menos que uno de los candidatos obtenga más de la mitad de los votos en la primera, se oficia una segunda con los dos candidatos con las votaciones más altas.
Así luce una una encuesta publicada el viernes pasado:
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Los candidatos, breve perfil
Emmanuel Macron, inclinación política: centro
Su éxito es cierta medida es resultado del fracaso de otros: el descalabro del partido socialista y los escándalos que han rodeado la candidatura de Fillon (derecha) sumado a su juventud, carisma y su peculiar historia personal  han hecho atractiva su candidatura. Se define así mismo como socialmente progresista, y es el único candidato con posibilidades reales de pasar a la segunda vuelta que defiende simultáneamente y sin reparos la Unión Europea y las políticas del libre mercado.  Ha sido blanco de ciberataques y una campaña de desprestigio promovida desde Rusia.
Marine Le Pen, inclinación política: extrema derecha.
Quiere restringir la inmigración, taxar con impuestos a los trabajadores extranjeros y elevar la edad de jubilación. Ha prometido estrechar los lazos con Rusia y  realizar un referendo para decidir sobre la permanencia de Francia en la Unión Europea.
François Fillon, inclinación política: derecha.
Su políticas respecto a Rusia, a la identidad Francesa y a la inmigración son casi idénticas a las de Marine Le Pen. Es pro libre mercado y ha hecho un llamado a hacer profundos recortes en el gasto público. Hasta hace unos meses era el candidato favorito a ganar las elecciones. Sin embargo en Enero salió a luz  que él había pagado sumas millonarias a su esposa e hijos por trabajos ficticios con fondos del parlamento. Dado que su campaña se había basado en su supuesta probidad (llegó a ser apodado ‘Mr.Clean’) la intención de voto por él se ha desplomado. Sin embargo el atentado terrorista del jueves pasado, en el que murió un policía, podría impulsarlo a la segunda vuelta dado su discurso islamófobo.
Jean-Luc Mélenchon, inclinación política: extrema izquierda.

Fundador del movimiento Francia Insumisa, gran orador,  a menudo comparado con Bernie Sanders. Se disputa con Marine Le Pen los votos de quienes sienten malestar hacia el establecimiento político.Quiere renegociar el convenio de Francia con la Unión Europea, implementar políticas proteccionistas en el mercado laboral y el comercio internacional, incrementar drásticamente el gasto público y aumentar la cooperación con Rusia.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

¿Por qué Trump?

Si hace dos años alguien me hubiera dicho que Donald Trump podría ser el próximo presidente de Estados Unidos habría creído que me estaban tomando del pelo; viéndolo en retrospectiva resulta realmente absurdo, incluso para un tiempo tormentoso como el nuestro, en cual la creciente banalización de la política ha tocado límites inopinados.  De hecho, cuando Trump anunció el 16 de junio de 2015 su candidatura la reacción generalizada del público fue la burla y la incredulidad. Un observador de la política norteamericana sugirió que el slogan “Make America great again” no era más que un ardid publicitario del propio Trump para promover un nuevo reality show.
Sin embargo, ante la sorpresa de los sesudos analistas que consideraron en un principio su postulación una gran broma, Donald Trump aplastó a cada uno de rivales por la candidatura del partido republicano, especialmente a Jeb Bush, heredero de la exitosa dinastía que lleva ese mismo apellido, y que era el predilecto por el establecimiento político.
Trump, un personaje misógino,   narcisista y megalómano  ha protagonizado una serie incidentes escandalosos que en circunstancias normales habrían supuesto la muerte de la carrera cualquier político:
  • En junio de este año el juez federal Gonzalo Curiel, ciudadano estadounidense nacido en el Estado de Indiana de padres mexicanos,  desestimó una petición hecha por los abogados de Trump de archivar una demanda interpuesta por un grupo de estudiantes en contra de la fraudulenta institución  “Trump University” que es propiedad del magnate. Según Trump, hay un conflicto de interés, puesto que él quiere construir un muro entre Estados Unidos y México, y el juez Curiel es de origen mexicano. 
  • The Washinton Post publicó una grabación en la que Trump habla de las mujeres en términos en vulgares y machistas. Continuamente ha hablado de la necesidad endurecer la legislación en contra del aborto.
  • En inicio de la competencia por la candidatura  republicana Donald dijo del veterano senador John McCain, quien pasó cinco años como prisionero en Vietnam: Él no es un héroe de guerra. Es un héroe de guerra porque le capturaron. Me gusta la gente a la que no le capturan”. La paradoja consiste es que mientras McCain estaba privado de su libertad condiciones en penosas Trump disfrutaba de una vida cómoda en Estados Unidos.

John McCain y Donald Trump a mediados de los 70
La lista de episodios sórdidos en los que ha estado involucrado puede prologarse hasta el infinito. No cabe duda que estos sucesos han hecho mella en la imagen de Trump. Cerca 58% de los norteamericanos tiene una imagen negativa del empresario. Empero, según la media de diferentes  sondeos un 44,2% estaría dispuesto a votar por Trump en contra de un 47,2 por Clinton.  ¿Cómo podemos explicar esta diferencia tan estrecha?
La muerte del ‘sueño americano’.
La idea cándida según la cual cualquier habitante de Estados Unidos puede por cuenta de su propio esfuerzo y determinación alcanzar cualquier logro que se proponga está desvaneciéndose. Consignas emblemáticas  como que “Estados Unidos es una tierra de oportunidades”  son sepultadas bajo tierra por la fría y contundente realidad económica.
En los últimos cincuenta años el PIB de Estados Unidos se ha multiplicado por cuatro. Sin embargo, el crecimiento económico no ha beneficiado a todos por igual. Mientras que las personas que están en la cima de distribución  del ingreso han sido las mayores beneficiaros, los hombres sin estudios universitarios tienen un ingreso medio menor al de hace 42 años.
La demanda de trabajo no calificado se ha vuelta más elástica por cuenta de la innovación tecnológica y la desindustrialización de la economía del país. En otros términos, las empresas hoy en día ya no necesitan tantos trabajadores no calificados como hace unas décadas, y los salarios, naturalmente son más bajos.
Los hombres blancos sin estudios superiores se sienten constreñidos por la nueva realidad económica, abrigan una nostalgia por tiempos pasados en los que, por ejemplo, un trabajo de obrero no calificado podía dar un buen estándar de vida. También experimentan un enorme descontento hacia el establecimiento y los políticos tradicionales, creen que los han traicionado y no se preocupan realmente por sus problemas. Muchos de ellos están convencidos de que la razón por la cual están esta penosa situación es por la inmigración y los tratados de libre comercio.
Trump ha sabido aprovechar esta indignación, y ha prometido  renegociar los tratados de libre comercios y endurecer las barreras en contra de los inmigrantes.
Degeneración del debate público

Caricatura de la revista "The Weak" 
La convención republicana en la que fue proclamado Donald Trump como el candidato  oficial del partido no fue como las anteriores, se ausentaron buena parte de los senadores  y gobernadores; a medida que surgieron los escándalos protagonizados por Donald Trump a lo largo de la campaña diferentes políticos republicanos lo criticaron duramente, otros tantos conspiraron en vano para sacarlo de la carrera.  El diario conservador Cincinnati Enquirer, que siempre ha votado por candidatos republicanos, publicó un editorial en septiembre de este año en el que recomienda votar por Clinton. Nadie está más sorprendido por la forma como se está dando elección presidencial que los políticos y los medios de comunicación afiliados al establecimiento republicano. Parecen desconcertados ante la idea de que la popularidad de un bufón locuaz como Donald Trump haya crecido como la espuma entre sus bases.
Pero los responsables de este desenlace infeliz han sido ellos mismos. Desde hace años, el partido ha acogido con entusiasmo  las doctrinas más reaccionarias y fanáticas de diferentes grupos de presión como los cristianos evangélicos y el Tea Party. Buena parte de los líderes han tolerado o promovido el surgimiento de teorías conspiración que han exacerbado la paranoia entre los electores republicanos,  como por ejemplo aquella según la cual el presidente Obama no nació realmente en Estados Unidos, y es un musulmán. ¿Qué criatura podría surgir de este proceso? En este ambiente caótico, Trump  ha conseguido labrase un camino. Su discurso,  incoherente y racista, es una apelación a los instintos más  primitivos de los votantes. El hecho de que haya cobrado inmenso protagonismo habla más de estado descomposición en el que se encuentran los republicanos  que de las cualidades como líder político de este personaje.
*Publicado originalmente en Revista CiudadBlanca

domingo, 10 de abril de 2016

¿Qué hay detrás de ISIS?

Caricaturara de Peter Brookes, para The Times

El último ataque terrorista perpetrado por ISIS (también conocido como DAESH o Estado Islámico (EI)) en Bruselas dejó un saldo de 31 muertos y más de 100 heridos. Naturalmente, los grandes  medios han sucumbido a la tentación de aprovechar este suceso infeliz para rellenar sus espacios informativos con imágenes de las víctimas y de los destrozos materiales de los atentados. Los ataques consumados en los últimos meses han gestado entre el público una sensación de terror e indefensión  generalizados.
Aunque ISIS ha utilizado la guerra civil en Siria para expandir su influencia, puede decirse que su origen se remonta a Irak, y que los dos factores fundamentales desencadenantes de este  Frankenstein son la guerra fría que han librado diferentes potencias regionales,  como Irán y Arabia Saudita y de otro lado la calamitosa política implantada por  Estados Unidos en la zona.

Las secuelas de la guerra de Irak

La intervención americana en Irak en el año 2003 es el primero de una larga lista errores cometidos por diferentes administraciones estadounidenses; no sólo la justificación esgrimida por sus defensores resultó ser una gran mentira[1], también se ha demostrado con el paso de los años  que en términos estratégicos fue una desastre estrepitoso. La intervención no trajo paz el país, por el contrario lo convulsionó: el rechazo al invasor extranjero y los abusos perpetrados por militares de la coalición alimentaron el resentimiento de la población local, contribuyendo a su radicalización.

Los errores continuaron en la posguerra con el desmantelamiento del ejército iraquí. Durante décadas el principal sostén de la tiranía de  Saddam Hussein fueron sus fuerzas armadas, en especial un cuerpo de élite denominado la Guardia Republicana, utilizado con éxito en represiones sangrientas de grupos opositores de kurdos y chiís, pero también fue relevante manteniendo al margen grupos de extremistas islámicos; al ser despojados de sus cargos, un grueso grupo de los soldados y oficiales cesados de las instituciones armadas se integraron a diferentes grupos yihadistas, buena parte de los cuales serían absorbidos por ISIS con el paso de los años.

Estados Unidos ha invertido más de 20.000 millones  de dólares en el refundado ejército iraquí, el resultado ha sido un cuerpo armado corrupto y desmejorado, incapaz de lidiar por sí solo con la amenaza que supone ISIS sobre el terreno: en 2014 se reveló que el gobierno de Irak había estado pagando salarios de 600 dólares a 50.000 soldados que realmente no existían,  al parecer varios generales los registraban en sus libros  contables con ánimo de embolsarse sus salarios.

También se han dado casos de militares que pagan coimas a sus superiores para evadir el servicio, y de policías y soldados que llevan meses sin recibir su paga. Ante el volumen de estas cifras, no es difícil explicar la mentalidad de los millares de militares que desertaron en masa de sus puestos en Mosul, antes de que esta ciudad en el norte de Irak cayera en manos de ISIS. ¿Qué clase lealtad puede guardar un soldado ante una institución tan caótica y fraudulenta?

La violencia sectaria

Las dos doctrinas dominantes en el Islam, el Sufismo y Chiismo, han estado enfrentándose desde el siglo VII, el origen de sus diferencias se tejió en torno a la sucesión  de Mahoma. Una corriente, los chiís, consideraba que debían ser los descendientes biológicos del profeta quienes guiaran el Islam, no obstante, no todos los musulmanes compartían este parecer, los suníes abogaban por los líderes más “idóneos”, no necesariamente con un parentesco familiar con Mahoma. Este cisma religioso ha perdurado con el paso de los siglos, y ha echado raíces en la doctrina y las costumbres de las diferentes facciones.

Durante la cruel tiranía de Sadam Hussein, una administración laica que sin embargo favoreció ampliamente en la burocracia y en el ejército a los grupos suníes, los kurdos sufrieron un brutal genocidio, a los chiís se les excluyó del sistema político y sus líderes fueron exterminados y confinados en calabozos. Algunos de ellos consiguieron escapar de las garras del régimen exiliándose en países occidentales  y otros en Irán, una república islámica  gobernada hace años por chiís. La salida del poder del dictador iraquí en teoría significaba la oportunidad de sanar viejas heridas conformando un gobierno civil de coalición en el que tuvieran una representación clara los líderes de las principales comunidades iraquíes: suníes, chií y kurdos.


Por desgracia, las potencias occidentales eligieron patrocinar a Nuri al-Maliki, un político incompetente y corrupto que tomó una serie de decisiones  cuyo resultado principal sería azuzar la violencia sectaria y acrecentar la desconfianza de los iraquís hacia sus instituciones. Por ejemplo, utilizó la legislación antiterrorista para perseguir a sus enemigos políticos, cortó la financiación a milicias suníes como “Los hijos de Irak” que se habían revelado efectivas combatiendo grupos yihadistas (entre los que se encontraba Al Qaeda) y habrían podido ser útiles cortando terreno a ISIS, además hizo la vista gorda ante los atropellos cometidos por escuadrones paramilitares chiís en contra de  civiles suníes en la ciudad Bagdad; el fruto de esta permisividad puede  apreciarse claramente este mapa elaborado por el New York Times. No hay duda que ISIS aprovechó la impopularidad entre la comunidad suní del abiertamente sectario gobierno de Mailiki para para reclutar militantes.


Mapa: New York Times.

Pero Maliki recibió también otros apoyos. Al ser chií, fue apoyado por esta comunidad, que representa cerca del 65% de la población de Irak según algunas estimaciones y que durante el régimen de Hussein fueron tratados como ciudadanos de segunda categoría. Los kurdos lo apoyaron a cambio de una autonomía administrativa y política que llevaban reclamando décadas, y que les ha sido concedida por las circunstancias especiales que imperan hoy por hoy. Las derrotas militares de ISIS que más han cobrado protagonismo en los medios fueron propinadas por los kurdos.

Medio oriente: Un laboratorio de juegos de diferentes potencias regionales con agendas propias.

Algunos analistas dicen que el gran triunfador de la guerra de Irak ha sido Irán, no les falta razón. El gobierno de Teherán ha suministrado a Irak un valioso apoyo logístico y militar en su lucha contra ISIS. El país persa es un enemigo declarado de esta agrupación terrorista, no obstante ha sabido rentabilizar su existencia para expandir su influencia en la región; un extenso grupo de los políticos y militares que rigen el rumbo de Irak actualmente estuvieron exiliados largos años en Irán, no es extraño que abriguen una lealtad perruna hacia este país. Después de vivir varios meses de tensión por cuenta de su programa nuclear no deja ser paradójico que el país persa se haya convertido en un silencioso aliado de Estados Unidos en la lucha contra Isis.

El gobierno saudí por su parte está explotando el sentimiento de victimismo que viene engendrándose en el seno de la población suní derivado del progresivo aumento del poder chií. El objetivo de los saudís claramente es contrarrestar la creciente influencia de Irán en la región. Es de pleno conocimiento público que tanto el gobierno como opulentos jeques saudíes han financiado grupos subversivos sunís en Siria e Irak, buena parte los cuales se han integrado ISIS.  “Los donantes de Arabia Saudí constituyen la principal fuente de financiación para los grupos terroristas suníes en todo el mundo... Debemos esforzarnos más, porque Arabia Saudí es una base financiera crucial para Al Qaeda, los talibanes y otros grupos terroristas”, así decía  un memorándum del año 2009  firmado por la entonces Secretaria de Estado Norteamericana Hilary Clinton.

El rol jugado por Arabia Saudí en este conflicto es tan turbio, que es inevitable preguntarse por qué potencias como Francia, Estados Unidos y Reino Unido lo han tolerado. Sí, Arabia Saudí es el mayor productor mundial de petróleo y también han efectuado fabulosas compras de armamento a estos países occidentales, sin embargo las actuaciones de los saudís han tenido serias implicaciones en la seguridad de estos estados enceguecidos por el dinero.

Tayyip Erdogan, el primer ministro turco también tiene una cuota alta de responsabilidad. El gobierno de Turquía permitió que en los años recientes sus fronteras del sur se convirtieran en una gigantesca coladera por la han que ingresado en Siria miles de yihadistas provenientes de Europa para integrase a ISIS. También ha tolerado el contrabando de gasolina y otros bienes que han contribuido a la financiación de esta organización terrorista.  Aspiraba así a cazar dos pájaros de un solo tiro: debilitar al régimen sirio de Bahser al Asad con el que mantiene disputas y evitar a cualquier costo el fortalecimiento  de la autonomía de los kurdos en Siria e Irak.

¿Qué gana Erdogan hostigando a los kurdos? En el siglo pasado la minoría kurda en Turquía sostuvo una guerra de guerrillas en contra del Estado, hace unos años se firmó un cese al fuego en el contexto de un proceso de paz, pero Erdogan quería reiniciar las hostilidades porque suponía que podría generarle beneficios políticos en el corto plazo, puesto que su partido perdió la mayoría absoluta en las elecciones parlamentarias de junio de 2015.



Mapa: ElPaís

Parece habitual la propensión a ver los conflictos de Oriente Medio como una batalla entre los “buenos” y los “malos”. Por años el público occidental ha comprado el cuento de hadas, vendido por políticos de discurso apocalíptico, de que tenemos el deber y la facultad de salvar a los musulmanes en nombre de la democracia y la libertad. Lo que no se dice es que tras esta perorata pomposa hay un  cúmulo  de agendas ocultas y que el terrorismo que vivimos hoy en día  es la cosecha de lo que estas sembraron.

Publicado originalmente en Revista CiudadBlanca

domingo, 13 de marzo de 2016

Elecciones en Perú: ¿Hija de tigre?

Según la encuesta publicada por la firma GFK,  Keiko Fujimori va a ganar las próximas elecciones presidenciales en Perú: un 34,6 % de los peruanos se decantarían por ella. Su rival más cercano, el economista Julio Guzmán,  quien fue descalificado esta semana por el Jurado Nacional Electoral “por irregularidades en la inscripción de su candidatura” y está a la espera de la resolución de un recurso extraordinario en su amparo, apenas alcanza el 16,6%. El resto de los candidatos no supera el 10 %, presumiblemente aumentaran unos cuantos puntos tras la caída en desgracia de Guzmán, sin embargo podría no ser suficiente, en todas las proyecciones son derrotados por Keiko, candidata del partido Fuerza Popular. El panorama que muestran otras encuestas (DATUM, CIT, IDICE) retrata un panorama similar.
Parece mentira,  la heredera política de Alberto Fujimori está a la cabeza en las preferencias de los electores del Perú.
 A la sombra de su padre.
El fantasma de Alberto Fujimori sigue rondando en el Perú. La justicia lo encontró autor intelectual de una serie de masacres civiles perpetradas por las fuerzas armadas y grupos paramilitares entre las que se encuentran la de Barrios Altos y la de la Universidad  de la Cantuta, además del asesinato de Mariela Barreta, una agente del servicio de inteligencia que fue torturada y descuartizada según la Fiscalía peruana como una represalia por filtrar información a la prensa sobre las fechorías que estaba cometiendo el gobierno. Alberto Fujimori fue condenado a 25 años de prisión por estos  y otros crímenes.
La lista de los pecados de su dictadura se extiende más allá de las violaciones de derechos humanos; está ampliamente documentada la corrupción del régimen fujimorista, una de las más escandalosas en tiempos recientes: manipuló la agencia recaudadora de impuestos para beneficiar a sus adeptos y acosar las empresas de sus enemigos políticos, sustituyó los jueces titulares por una camarilla de provisionales encubridores de sus abusos, persiguió la prensa independiente interviniendo medios de comunicación, y por medio de su asesor, Vladimiro Montesinos, sobornó vastos estamentos de la sociedad peruana entre los que se encontraban congresistas, empresarios, opositores políticos, sacerdotes y militares. Al parecer Montesinos grabó cada soborno con el objetivo de granjearse la lealtad de los implicados por medio del chantaje; paradójicamente,  uno de estos videos se filtró a los medios, y como  resultado, el régimen experimentó una vertiginosa caída. Al final, según estimaciones Transparencia Internacional, el desfalco del gobierno de Fujimori ascendió a 600 millones de dólares.
El éxito del fujimorismo
Es difícil de creer, pero a pesar de su legado sanguinolento y corrupto, la base de sus seguidores actuales es amplia: un buen segmento de la población de mediana y tercera edad le reconoce los golpes que le propinó al grupo terrorista Sendero Luminoso, una agrupación  guerrillera de orientación maoísta, que en los años ochenta sembró caos y destrucción en el Perú.
Por otra parte, es clave tener en cuenta que en la mentalidad del elector fujimorista valores abstractos como la democracia, la legalidad y los derechos humanos no son relevantes, o están relegados a un segundo plano. Entre Fujimori y sus votantes se constituyó una relación clientelar basada en el intercambio de favores. Él implementó  una política asistencialista, una especie de caridad pública, traducida en la entrega subsidios y auxilios atados al respaldo político. A pesar del crecimiento económico que ha experimentado el Perú en los últimos años, los gobiernos que siguieron al Fujimori han sido incapaces de reducir la brecha entre los ricos y pobres, y dejar de lado esa deleznable práctica política de utilizar el estado como un instrumento de compra de voluntades. Ahí radica el éxito del fenómeno fujimorista.
Keiko Fujimori nunca ha renegado del gobierno de su padre, por el contrario, asumió el liderazgo de su movimiento cuando él fue condenado a prisión. Es más, ha exigido reiteradamente la liberación de su progenitor por motivos humanitarios. Según la candidata presidencial la condena a Alberto Fujimori fue “política y motivada por el odio”.
¿Pasará lo mismo que en 2011?
Las elecciones  de 2011 estuvieron marcadas por la polarización. En la segunda vuelta se enfrentaron Ollanta Humala, quien fue catalogado  como un chavista por la prensa en el contexto de esa elección, y Keiko Fujimori.
 Al Final, el actual presidente consiguió la adhesión a su campaña de un nutrido grupo de intelectuales (entre los que se encontraba el Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa) alarmados ante la posibilidad del retorno del fujimorismo al poder, con la condición de que respetara las garantías democráticas y el libre mercado.
Keiko aprendió una lección que aplicó a los presentes comicios: retiró de su lista del congreso a los candidatos más impresentables del fujimorismo, además ha moderado en cierta forma su discurso sobre los crímenes del gobierno de su padre, concediendo que “se cometieron errores”.
Empero, hay serios indicios que permiten pensar que estas maniobras son meramente un giro discursivo para convencer a la opinión de que no cometerá las mismas faltas que su padre, pero nada más. Personal de su campaña ha repartido comida y electrodomésticos en los barrios populares. Además no ha renegado realmente las políticas nefastas de su padre, pues ha achacado “los errores” a manzanas podridas.
Aún falta un mes para que se celebre la primera vuelta, en el transcurso de las semanas se verá si alguno de los candidatos puede desafiar el inmenso poder que ha conseguido amasar Keiko Fujimori, en buena medida, gracias al legado de papá.

Publicado originalmente en Revista CiudadBlanca

lunes, 15 de febrero de 2016

Abucheos

Rosa Diez, política española de inclinación liberal, preveía por los informes de sus colaboradores un público marcadamente hostil y receloso en la conferencia que habría de dictar a mediados de octubre de 2010 en  la Facultad de Ciencias Políticas de la universidad Complutense de Madrid. Sin embargo, el desaire del que fuera víctima no fue precisamente un sabotaje tradicional. Organizado por una asociación estudiantil de izquierda de dicha universidad, además de las recriminaciones típicas, de las consignas anacrónicas y reaccionarias, el boicot tendría un toque distintivo de teatralidad ¿Habría asistido en realidad de haber sabido  la burla que tendría que afrontar?
En un principio el escrache se ajustaba a la norma: había un par de carteles reclamando “fuera fascistas de la universidad” y puñados de muchachos arremolinados en torno a los pasillos gritando y dando rechiflas. Pero a la señal de Pablo Iglesias (en ese entonces profesor de la universidad, ahora líder político polémico y ampliamente reconocido) una de las asistentes a la conferencia se levantó de su asiento e hizo gestos al resto del auditorio para que ejecutara la pantomima antes de que Rosa Diez tuviera oportunidad de pronunciar palabra: cerca del 80% de  los asistentes se incorporaron de sus butacas con un tarjeta roja, a continuación un par de ellos leyeron un breve manifiesto por medio del cual rechazaban el “oportunismo” de la política, luego de lo cual salieron del auditorio profiriendo chiflidos. Terminada esta rocambolesca presentación, la conferencia finalmente se llevó a cabo, a pesar de que fue interrumpida en cuatro ocasiones más por una inesperada alarma de incendios, según el diario  El País de Madrid.
Cuando conocí de este incidente me  resultó inevitable hacer una asociación con varios  episodios que he vivido en el transcurso de  mis años de estudio en la Universidad Nacional de Colombia. Hay uno que seguramente recordará el lector, en vista de que sucedió hace unas dos semanas: El 28 de enero de este año, el presidente Juan Manuel Santos asombró dando un discurso de bienvenida en el auditorio León de Greiff a los estudiantes que ingresaban este semestre a la Universidad Nacional: en él habló  de la paz, entre muchos otros temas; fue una grata sorpresa ver a un presidente dándole la cara a los estudiantes, ya que la Universidad Nacional se había convertido en un espacio vedado para los políticos y líderes de opinión del país.
La razón es apenas obvia: dentro de esta institución existe un grupo de reaccionarios que se ha apoderado de los espacios que sirven para ventilar los asuntos que interesan a la comunidad universitaria; valiéndose de la intimidación provocada por los gritos y las rechiflas, logran imponer su agenda pese a ser una minoría. En medio de su delirio  parecen estar convencidos de que debatir con ellos consiste en tener la disposición de escuchar sus arengas vacuas y estridentes sin tener la posibilidad de interpelarlos.
Las personalidades públicas han entendido que no vale la pena conferenciar en la universidad pública más grande del país en vista de que los espacios han sido cooptados por un grupo que no está calificado para participar en un dialogo constructivo. Por eso es que la visita de Juan Manuel Santos fue  muy bien vista por un amplio de grupo de profesores y estudiantes esperanzados con la idea de que la Universidad Nacional sea en un futuro cercano, espacio privilegiado para desarrollar los debates que interesan al país.
Infortunadamente, la noticia el 28 de enero  se opacó por la actuación de una estudiante que lo interpeló grotescamente por cerca de cuatro minutos. En su alegato caótico, trajo a colación temas tan dispares como el TLC, el paro agrario, la educación, el salario mínimo y la venta de ISAGEN, y se centró más en descalificar a Juan Manuel Santos que en desarrollar un argumento sólido que pudiera controvertir el discurso del presidente, además de azuzar al público a la gritería y al desorden con clichés como “usted se equivoca presidente, esta no es de las mejores universidades, es la mejor universidad del país”.
¿Estarán dispuestos los necios que se han decantado por las arengas y los abucheos a cambiar de mentalidad, o por lo menos, de actitud?   Yo pertenezco a esa legión de seducidos que creen que la Universidad Nacional es el foro ideal para el acuerdo sobre el disenso. Así no más, sin quites ni dilaciones, pero con el profundo respeto por el contradictor.

*Publicado originalmente en Revista CiudadBlanca

jueves, 9 de febrero de 2012

De los exilios uribistas

Cuando la autoridad percibe el resquebrajamiento de la legitimidad que le da sustento como consecuencia de algún abuso deshonroso, es normal que se sienta tentada a fiscalizar, denunciar en un tono firme, que no admite reproches, a quienes fueron simples ejecutores de tales excesos. “Luis Carlos Restrepo debe responder ante la justicia”

Una vez ya cometidos los crímenes que les permitieron acumular poder, las cabezas deben aparentar distancia con respecto a sus fichas de manos manchadas, las implicaciones desestabilizantes de no hacerlo serían perturbadoras; es indispensable por lo tanto llevarlos a los tribunales pero ¿y si hablan? ¿Cómo hacer que los peones con sus confesiones no derrumben el régimen delatando a quienes eran sus jefes? Muy fácil, se los manda un país amigo, como Panamá. Así queda la impresión entre la masa de que se hace todo lo posible por combatir a las “manzanas podridas”.

Que el asilo se haya constituido en estos meses como una oportuna forma de evadir la justicia no debe sorprender.

martes, 3 de agosto de 2010

No a la prohibición de las corridas de toros

Fuente de imagen: http://mirartegaleria.blogspot.com/2012/10/arte-oleo-corridas-toros.html

De la tauromaquia siempre he despreciado la locuacidad de sus comentaristas, que en un vano intento de infundir brillo a una práctica desagradable ataviado sus reportajes con adjetivos, expresiones  y verbos estridentes  (para la muestra:  consumado maestro, veroniquear, acular, amorcillado, mansurrón, toraco, toro maricón  (  etc.. [www.ganaderoslidia.com/webroot/diccionario.htm]) sólo logran despertar sentimientos de animadversión entre los que no simpatizan con las corridas de toros
Por supuesto que también me afecta profundamente el sufrimiento del animal, su expresión desconcertada por la algarabía y las laceraciones, el publico gritando jubiloso mientras el toro se bate sangriento en inferioridad de condiciones, la tortura extrema a la que es sometido en algunos antros con el fin de reducirlo  (pinchazos, limadura de cachos, vaselina en los ojos etc.) y muchos más vejámenes.
Pero me incomoda aún más la copiosa charlatanería de actorcitas(os), modelos y todo tipo de  personalidades, que valiéndose de su notoriedad arremeten furiosos contra las instituciones y políticos que se niegan a prohibir la “la fiesta brava” (ingenuos ellos al creer alcanzar con esto la magnanimidad) con varios argumentos que serán rebatidos a continuación.
-                     Muerte del toro: Los toros no son consientes de la muerte, sufren por el estrés y los vejámenes de los que  he hablado pero la muerte no es un perjuicio adicional, porque no pueden concebirla, a diferencia de los seres humanos.


He podido percibir gracias a la menuda pero sustanciosa investigación que he realizado antes de plasmar mis ideas en esta disertación  es que en las corridas de toros tienden a considerarse más reprochables moralmente cuando el bóvido muere. Por eso las corridas de toros en California (Estados Unidos) o Portugal (sí,  el toro es instrumental pero sin ser sacrificado) no son criticadas  con tanto delirio, y es noticia cuando algún toro es “indultado” por los atributos mostrados es una faena o cuando es rechazado por no estar en condiciones de enfrentarla; esta concepción inherente a los seres humanos es un tanto simplista porque no tiene en cuenta que todo organismo es perecedero y que lo quede de él está destinado a alimentar la naturaleza. Ni los depredadores, que tras haber cumplido su ciclo vital mueren por inanición o/y consumidos por infecciones producto de enfrentamientos con la competencia, en ambos casos microorganismos se encargar de descomponerlos para que su materia pueda ser reutilizada en complejo proceso denominado vida.
Alguna vez un amigo mío (al que le reservo la condición anónima) se manifestó enajenado por la dignidad y altanería con la que el toro de lidia afrontaba su muerte;  después de una pausa solemne,  exigió indignado la liberación de estos preciosos animales. Yo, ante la vehemencia de su llamado y la ignorancia del tema no pude hacer otra cosa que sumarme a su moción; Ahora, un poco menos romántico y más curtido en las paradojas de la selección artificial (es una técnica que ha utilizado la humanidad para inducir  modificaciones genéticas sobre otros seres vivos para potencializar las características que le resultan provechosas. A los interesados les recomiendo este video de uno de mis héroes de la adolescencia en que la explica con lujo de detalles http://www.youtube.com/watch?v=0WRrDO4vDOQ) puedo responderle que lamentablemente las posibilidades de supervivencia de los toros de lidia en libertad son muy remotas: Hace más o menos tres siglos el hombre domesticó a especies de toros autóctonas de  España con el fin de utilizarlos comercialmente; apoyaron las variaciones que resultan beneficiosas para el espectáculo; pese que a diferencia de otros animales domésticos (donde se privilegió la capacidad para ser explotados en la industria alimentaria), se seleccionaron como sementales los semovientes con astas grandes y hacia delante, potente aparato locomotor  además de atributos temperamentales como la “bravura”, estos animales probablemente no podrían ser integrados a algún ecosistema. Fuera de que han sido desnaturalizados (hasta la corrida el toro de lidia vive despreocupado, sin necesidad de buscar alimento o  cuidarse de depredadores) los ecosistemas naturales de sus ascendientes han sido trastornados por el hombre. Ya que no sería rentable aprovecharlo en industria alimentaria, pues su manutención es demasiado costosa, acabar con las corridas  supondría su desaparición (salvo que algunos zoológicos o particulares estuvieran interesados en conservarlo como una rareza)

-                     Toreo- cruel, salvaje y sangriento: este argumento puede ser resumido brevemente con un silogismo al estilo de Aristóteles tarareado en muchos foros:
La crueldad es mala,
Las corridas son crueles,
Por tanto, las corridas son malas.
Para empezar, la definición de crueldad es casi tan ambigua como la de la paz ¿Qué es crueldad? La RAE dice: “Inhumanidad, fiereza de ánimo, impiedad”   WORLDREFERENCE dice: “falta de compasión hacia el sufrimiento ajeno”; habrán podido percatarse ustedes que son dos concepciones chocan entre sí y con infinidad de diferentes proposiciones que no será necesario resaltar aquí. Obviamente la de WOLRDREFERENCE  se sintoniza más con las airadas protestas de los antitaurinos, supongamos que es la más objetiva y descartemos la de la RAE por antropocéntrica y conservadora, pues la definición de humanidad de la RAE reza así “sensibilidad, compasión de las desgracias de nuestros semejantes” de modo que solo mamíferos como los elefantes o los simpáticos ñus estarían exentos de crueldad.  Para demostrar, queridos (as) lectores que la definición por nosotros adoptada también es antropocéntrica  bastara con traerles algunos ejemplos del mundo animal: el primero el de las orcas. El otro día, he de confesarlo, soy un vagabundo sin oficio,  veía en la National Geographic un antología de imágenes y videos impresionantes (en este canal y en el Discovery ahora solo pasan basura). Después de un video en el que un tipo que se creía Tarzán escalaba un peñasco, mostraban otro en el que una atormentada foca resistía en un casquete de hielo  el asedio de 4 o 5 orcas capitaneadas por su madre. La habrían podido devorar en cualquier momento, sin embargo, las orcas jugaban con el pinnípedo, dejándolo escapar cuando se les antojaba aprovechando su juguete para practicar tácticas de caza; al final, agotadas por la faena, devoraron a la pobre foca. ¿Significa esto que las orcas son animales malos por su innegable crueldad?¿Deberíamos nosotros darle un lección a la orca con grado de capitán para que muestre compostura ante sus vástagos? ¿O es que acaso lo que hacían las incomprendidas orcas era sacar provecho de su prodigiosa inteligencia, producto de la selección natural, y usar este “cruel” juego para perfeccionar su efectividad y no tener que pasar apuros en épocas de vacas flacas?. Ehh? Por si no es suficiente, traeré un segundo ejemplo, más triste sin duda, en el que un hambriento oso polar  devoró a un tierno osezno abandonado por su madre. El oso polar no sabe del calentamiento global, pero si percibe la reducción de sus espacios y la disminución de las alternativas alimenticias por lo cual acude al canibalismo para garantizar las grasas que necesita para no morir de frio. El canibalismo, no es un tabú para los osos polares, pero una súbita irrupción de la madre habría significado para el hambriento cazador un enfrentamiento en el que posiblemente habría sufrido pérdidas.

Otro tipo de epítetos  (salvaje, bestial, sangriento, asesino por no hablar de otros más denigrantes) usados por los taurófobos para descalificar a los que consideran legitimas las corridas de toros podrían ser analizados por el lector a luz de un proceso sistemático, para que concluyera por sí mismo si son antropocéntricos y superficiales o no lo son. Está bien, pasemos por alto el problema semántico (me apenaría que pensaran que soy demasiado formalista). La crueldad no solo se define de diferentes maneras sino que también se percibí diferentemente aun suponiendo que solo se tenga como referencia una definición : (1)me repugnan los toros por la crueldad del espectáculo, (2)pero un joven amigo tal vez mes guapo podría decir que los toros no son crueles porque han sido criados artificialmente para morir en la lucha y (3) una nena especialista en el tema lo admitiría, evidentemente las corridas de toros son crueles, pero para ella este espectáculo es una fuente de éxtasis en que valores importantes para ella como la valentía y la generosidad alcanzan su máxima expresión. Sigo identificándome  con la posición (1) sin embargo, estamos en una sociedad democrática y es menester ser tolerantes, discutir respetuosamente y estar abiertos a nuevas ideas.

-                     El sacrificio del toro es pura vanidad, los sacrificios de otros animales se hacen con el fin de satisfacer necesidades alimentarias: Un estudio del director del Departamento de Fisiología Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, Juan Carlos Illera, afirma que el toro de lidia es un animal con unas reacciones hormonales extraordinarias que le facilitan bloquear los receptores de dolor; él concluye que el toro no sufre tanto en la corrida como se piensa. Una Doctora en Medicina. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación, de la misma universidad, Susana Muñoz Laza, cuestiona el estudio por no haber sido publicado en alguna revista científica, y porque según ella, de presentarse, el caso del toro seria inédito porque el dolor es imprescindible en los seres vivos pues es el mecanismo que les permite mantenerse alerta en situaciones de peligro. Las dos posiciones están disponibles en internet:  http://revistas.ucm.es/vet/19882688/articulos/RCCV0707330001A.PDF http://www.animanaturalis.org/p/1235. Pero  coinciden en que: para el ganado (esto también incluye al toro de lidia) resulta sumamente traumático ser transportados en automotores (para el doctor Illera este proceso, visto como algo natural por algunos taurófobos, resulta inclusive más angustioso que la misma corrida) entonces ¿porqué  no se realizan cruzadas internacionales para que la humanidad cese esta forma de tortura de manera definitiva? ¿y quién va a velar por las langostas, por los cerdos y  pollos hacinados en granjas mugrosas, por los pulpos que mueren machacados por las muelas de solemnes japoneses y por la inagotable cantidad de animales con un sistema nervioso lo suficientemente sofisticado como para sentir dolor que son sometidos por el hombre a muertes tortuosas?   Habrá muchos en este punto que contesten inconscientes de su hipocresía que es distinto matar animales para poder sobrevivir a matarlos para regocijarse. Se dice que la carne es indispensable por la cantidad de hierro y proteínas que aporta al organismo: sin embargo, para fortuna de los veganos (personas que por distintas razones se oponen al consumo de carne y todo producto derivado de animales en condiciones tortuosas) investigaciones recientes han revelado que dietas absolutamente vegetarianas son muy saludables si son planificadas (en el caso colombiano una combinación apropiada de la enorme variedad de frutos secos, cereales y legumbres con las que contamos sería suficiente). ¿Por qué negarlo? Comemos carne porque se nos antoja, seducidos por su sabor o simplemente el peso de la costumbre, sin interesarnos  del proceso que sufrió el animal antes ser servido en el plato; Mario Vargas Llosa, unas celebridades que se complace con corridas de toros comentó en algunas de sus columnas “…para quien goza con una extraordinaria faena, los toros representan una forma de alimento espiritual y emotivo tan intenso y enriquecedor como un concierto de Beethoven, una comedia de Shakespeare o un poema de Vallejo. Que, para saber que esto era cierto, no era indispensable asistir a una corrida. Bastaba con leer los poemas y los textos que los toros y los toreros habían inspirado a grandes poetas, como Lorca y Alberti, y ver los cuadros en que pintores como Goya o Picasso habían inmortalizado el arte del toreo, para advertir que para muchas, muchísimas personas, la fiesta de los toros es algo más complejo y sutil que un deporte, un espectáculo que tiene algo de danza y de pintura, de teatro y poesía, en el que la valentía, la destreza, la intuición, la gracia, la elegancia y la cercanía de la muerte se combinan para representar la condición humana.” (la columna está disponible en internet http://elcomercio.pe/noticia/463693/columna-vargas-llosa-torear-otras-maldades) De modo que comer pescado y ver corridas de toros serian dos formas de insustancialidad  que tienen como fin satisfacer los deseos humanos con la tortura de animales capaces de sentir dolor. En el caso de que tenga el lector la coherencia y voluntad de los veganos comprenderá, si sus motivos son éticos o religiosos, que la prohibición no es una alternativa porque esto supondría imponer una consideración moral producto de un sistema de valores particular sobre una minoría significativa de ciudadanos a la que seguramente le resulta ajeno dicho sistema de valores.

-                     Porque los buenos somos más: Los antitaurinos arguyen que las corridas de toros son antidemocráticas porque la mayoría las personas se oponen a ellas no obstante son legales. En un sondeo de Caracol Radio  el 78 por ciento de los encuestados aseguró estar en contra de las corridas de toros. Sí, evidentemente menos personas se complacen al ver las corridas, pero lo que no entienden los antitaurinos es que en la democracia liberal (la forma de gobierno que rige en los países donde se ha presentado la polémica relacionada  con la prohibición de las corridas [Colombia, España entre otros]) las decisiones políticas están sujetas a un marco legal que garantiza la protección de los derechos y las libertades individuales; esto para fomentar un ambiente en el que prime la tolerancia y el pluralismo, donde divergentes posiciones culturales e ideológicas puedan convivir en armonía. La reciente decisión del parlamento catalán de prohibir las corridas de toros no puede entenderse como un manifiesto en defensa de los animales sino más bien como una protesta por la decisión del Tribunal Constitucional Español de reformar el estatuto de Cataluña. Prueba de ello es que el correbous (que no es precisamente un espectáculo antitaurino) podrá celebrase sin ningún impedimento (video de correbous: http://www.youtube.com/watch?v=jLH5VzwaDM8)
Esta tendencia tiránica, que busca limitar  las libertades individuales basándose en efímeras declaraciones de subjetividad, me recuerda la lúgubre naturaleza totalitaria de muchos medios masivos de comunicación que se alimentan de azuzar el miedo de la grey irreflexiva.  En Colombia hay ejemplos de sobra: como cuando millones de colombianos marcharon un cuatro de febrero manifestar para manifestar rechazo a la sevicia de un grupo narcotraficantes y terroristas; hasta ahí todo bien, muy bonito, son fundamentales en las sociedades este tipo de procesos en los que la conciencia colectiva rechaza actores, instituciones o procedimientos que atentan contra ella. El problema surgió cuando la grey azuzada por los principales medios masivos de comunicación, acorraló a algunos señores de la izquierda (los memos pragmáticos) que consideraban que la marcha era una manifestación de odio y que buscaba favorecer electoralmente al presidente Uribe.  Para mí la marcha  es un hecho imprescindible que contribuirá a que las futuras generaciones rechacen ciertas formas de violencia, sin embargo, la posición de los izquierdosos es legítima y debe ser respetada, y para los que se les antoje tal vez escuchada, refutada o posiblemente convencerse de su conveniencia. Algo similar sucedió hace algunos días con doña Ingrid Betancourt, a quien se le ocurrió demandar al estado colombiano por considerar que el estado colombiano compartía responsabilidad en su secuestro. En esta ocasión fue casi unánime el rechazo del país a su petición. Desde Uribistas  consagrados  (quienes después de su liberación la consideraban un paladín de la libertad pero al enterarse de sus pretensiones se lanzaron a guisa de filosos puñales sobre ella) hasta acérrimos enemigos de la burguesía (creo yo como una forma de desquitarse por el desconcierto que les había producido sus declaraciones después de ser liberada por el ejército) coincidieron en que era una “avivata”, apátrida, malabarista, doble moral, corrupta, criminal, abusiva etc…. La sometieron a tal hostilidad, que  no sólo renuncio a sus pretensiones, también a la política y posiblemente no regrese al país; otros ex secuestrados que tenían pensado demandar se lo están pensando muy bien antes de hacerlo. Muchos estarán satisfechos con el desenlace, yo no; Es legitimo considerar que pedir ocho millones de dólares al estado es absurdo por la desproporción (un Tribunal de Justicia y Paz resolvió que el monto máximo de indemnización al que podían aspirar las familias de las personas asesinadas en la masacre de Mampuján sería de 240 millones de pesos por núcleo familiar), porque fue ella irresponsable, porque es ingrata, porque le salen arrugas como cualquier mortal etc… pero también lo es exigirlo, así lo establece la constitución. En la posición de Betancourt, también habría demandado considerando los ingresos que dejó de percibir al estar secuestrada y un monto adicional por perjuicios morales (que no son cuantificables, pero por no haber otra forma de indemnizar a la víctima se hace con dinero). Es un derecho de doña Ingrid demandar y  el deber de un juez establecer si son procedentes sus peticiones. Y claro columnistas, políticos y ciudadanos corrientes opinar, pero sin amenazas, ni violencia teniendo en cuenta que es un deber acatar lo estipulado por la ley y por quienes cumplen con interpretarlas.



Breve comentario El extranjero - Albert Camus (sin spoilers)

  Los humanos son criaturas que emprenden gestas esforzadas por encontrar sentido a su existencia. Para la buena higiene mental es deseable ...